Las relaciones entre la República Dominicana y España han evolucionado hacia un vínculo multidimensional que integra economía, cultura, movilidad humana y cooperación institucional. Más de 200 mil dominicanos residen en el país europeo, conformando una comunidad con presencia significativa en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y las Islas Baleares. Esta distribución territorial no solo refleja patrones migratorios consolidados, sino también dinámicas de integración laboral y social que fortalecen los lazos entre ambos países.
España es, además, el primer inversor extranjero en la República Dominicana, uno de los principales emisores de turistas y el undécimo destino de nuestras exportaciones. A ello se suma que es el segundo país con mayor número de ciudadanos dominicanos (7 % del total) y el segundo emisor de remesas familiares, lo que amplía la dimensión territorial del vínculo bilateral.

Remesas desde España son un flujo estable con impacto territorial
Entre enero y abril de 2026, las remesas enviadas a la República Dominicana alcanzaron USD $4,079.9 millones, según el Banco Central. De este monto, USD $59,5 millones, equivalentes al 6.2 %, provino de España, consolidando su posición como segundo emisor global.
Este flujo tiene un impacto territorial diferenciado, ya que fortalece economías locales en provincias con alta emigración (Duarte, María Trinidad Sánchez, Santiago, Barahona, Santo Domingo Este), sostiene el consumo de hogares vulnerables y dinamiza sectores como comercio, construcción y servicios personales.
Las remesas, por tanto, además de representar un ingreso familiar, sirven como mecanismo de redistribución territorial que contribuye a equilibrar disparidades regionales.
Inserción laboral y capital humano de la diáspora dominicana
En abril de 2026, 27,962 dominicanos estaban afiliados a la Seguridad Social española, lo que indica que alrededor del 12,2 % cuenta con un empleo formal. La comunidad dominicana se inserta en actividades de servicios —hostelería, restauración, peluquería, salones de belleza, reparto de paquetería y deliverys—, pero también en ocupaciones cualificadas como medicina, derecho, ingeniería, odontología y oficios técnicos especializados.
Esta diversificación del capital humano tiene implicaciones de política pública, ya que representa mayor estabilidad de ingresos, incremento de la capacidad de ahorro, mayor potencial de inversión en origen y creación de redes profesionales transnacionales.
La diáspora dominicana en España se convierte así en un actor económico y territorial relevante con capacidad de incidir en dinámicas de desarrollo local en ambos países.
Transformación del uso de las remesas hacia la inversión y el desarrollo
La apertura de la sucursal del Banco de Reservas en España ha ampliado las opciones financieras de la diáspora, facilitando la canalización de remesas hacia instrumentos más productivos y fortaleciendo su vinculación económica con el país. En este contexto, el convenio CaixaBank–Banreservas permite enviar remesas con una comisión fija de un euro y tasas de cambio preferenciales, reduciendo costos para los usuarios y promoviendo el uso de canales formales que favorecen la inclusión financiera y la inversión.
Las remesas están siendo orientadas hacia inversiones inmobiliarias en ciudades intermedias y polos turísticos, adquisición de viviendas bajo esquemas de crédito formal, ahorro bancarizado y financiamiento de emprendimientos en sectores como comercio, servicios, agroindustria y turismo comunitario.
Este proceso contribuye a transformar las remesas en un motor de desarrollo económico, alineado con estrategias nacionales de inclusión financiera, dinamización territorial y fortalecimiento de la economía local.
Implicaciones para la política pública y la cooperación bilateral
El creciente peso de la diáspora dominicana en España abre oportunidades para profundizar la cooperación en áreas clave:
- Movilidad laboral regulada y formación técnica.
- Programas de retorno productivo.
- Incentivos a la inversión de la diáspora en territorios emergentes.
- Alianzas público-privadas para proyectos inmobiliarios y de emprendimiento.
- Fortalecimiento de la educación financiera transnacional.
- Coordinación institucional entre gobiernos locales, consulados y entidades financieras.
La articulación entre ambos países puede potenciar el rol de la diáspora como agente de desarrollo territorial, generando impactos sostenibles en empleo, inversión y cohesión social.
Una alianza estratégica con dimensión territorial
España se consolida como un socio estratégico integral para la República Dominicana, no solo por su peso económico, sino por su capacidad de articular vínculos sociales, territoriales y financieros que fortalecen el desarrollo nacional. La diáspora dominicana en España —diversa, trabajadora y cada vez más integrada— se posiciona como un actor clave en la construcción de oportunidades, tanto en su país de residencia como en su país de origen.
El desafío y la oportunidad para la política pública dominicana están en convertir la movilidad humana en un vector de desarrollo territorial y las remesas en un instrumento de inversión, cohesión y prosperidad compartida.
Por Huáscar A. Jiménez, PhD. | CETDEL.
Le podría interesar: ¿Cómo República Dominicana enfrenta el choque petrolero sin tocar las tasas de interés?



















