CAMACOESRD - ¿Cómo convertir a China en su laboratorio para acelerar la innovación empresarial?

¿Cómo convertir a China en su laboratorio para acelerar la innovación empresarial?

Durante décadas, las multinacionales entendieron China principalmente como un mercado de crecimiento o como un competidor cada vez más difícil. Hoy, aunque las condiciones para operar son más complejas y la competencia interna se ha intensificado, muchas empresas siguen apostando por permanecer allí. El porqué es lo diferente. Como plantea Harvard Business Review en su análisis sobre el papel de China en las estrategias globales de innovación, el país comienza a ocupar un lugar distinto dentro de los sistemas de innovación de las transnacionales.

China como plataforma para la innovación

El atractivo del gigante asiático para la innovación está relacionado con su capacidad para reducir el tiempo entre una hipótesis y la obtención de evidencia. Los investigadores explican que las empresas pueden incorporar el país en etapas tempranas de investigación, prototipado y validación para probar tecnologías, obtener información y tomar decisiones con mayor rapidez. Tres condiciones explican buena parte de esta capacidad.

La primera es un entorno regulatorio que, en determinados sectores prioritarios, puede facilitar procesos de aprobación y experimentación más rápidos. La segunda es la densidad de su ecosistema industrial, donde I+D, ingeniería, fabricación y proveedores trabajan próximos entre sí, facilitando ajustes y ciclos de iteración más cortos. La tercera es la concentración de talento especializado. Afirman que China ha formado más de 60 millones de ingenieros en las últimas dos décadas y cuenta con importantes clústeres tecnológicos e industriales. Desde HBR aclaran que el verdadero valor está en el aprendizaje generado durante el proceso y en la capacidad de trasladarlo a la innovación global de la empresa.

El valor estratégico de China está cambiando. Su velocidad regulatoria, ecosistema industrial y talento especializado pueden ayudar a las empresas a probar, aprender y desarrollar capacidades con alcance global.

Lo que se necesita para aprovechar los beneficios

Las organizaciones que buscan aprovechar estas ventajas necesitan integrar a China dentro de un sistema global de innovación con objetivos claros y mecanismos de control.

  • Definir para qué se necesita China. En lugar de convertir el país en una base general de I+D, proponen asignarle funciones concretas, ya sea validar una tecnología, acelerar la iteración, reducir costes de ingeniería o probar soluciones a escala. AstraZeneca, por ejemplo, está posicionando su centro de I+D en Pekín alrededor de investigación en fases iniciales, desarrollo clínico y ciencia de datos basada en IA, mientras distribuye otras capacidades entre sus centros de diferentes regiones.
  • Convertir el aprendizaje local en conocimiento global. Las empresas necesitan crear canales para compartir los aprendizajes relevantes mientras protegen la propiedad intelectual, los activos sensibles y los derechos de decisión. En el caso de Bosch, ellos utilizan las condiciones de Shanghái para poner a prueba sus sistemas ADAS y trasladar capacidades de ingeniería y conocimiento a otros mercados, manteniendo los datos sensibles sujetos a las restricciones de cada jurisdicción.
  • Evitar que la velocidad genere dependencia. Cuanto más valor aporta China a la innovación, mayor puede ser la tentación de concentrar allí capacidades críticas. Esto puede aumentar la exposición a interrupciones de suministro, cambios regulatorios, controles de exportación o tensiones geopolíticas. Por ello, sugieren que las compañías pueden combinar las capacidades desarrolladas allí con alternativas de I+D, fabricación o datos en otras geografías. Una muestra de Nvidia mantiene el papel del país dentro de su ecosistema global de I+D de IA mientras desarrolla capacidades paralelas en el sudeste asiático.

Aunque China ya no sea el motor de crecimiento que una vez fue para las multinacionales, la decisión no debería reducirse a permanecer o salir del país. Por el contrario, los investigadores de HBR plantean que las empresas deben evaluar qué lugar ocupa China dentro de su sistema global de innovación. Para ello, es importante definir con precisión su función, gestionar el intercambio de conocimiento y mantener capacidades alternativas que reduzcan la dependencia.

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