¿Cómo República Dominicana enfrenta el choque petrolero sin tocar las tasas de interés?

El aumento reciente de los precios del petróleo, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, ha vuelto a colocar a las economías importadoras de hidrocarburos bajo presión. En República Dominicana, el encarecimiento del crudo ya se refleja en mayores costos energéticos y en un repunte de la inflación. Sin embargo, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) sostiene que se trata de un choque petrolero temporal y ha optado por mantener una postura monetaria neutral, evitando medidas que puedan frenar innecesariamente la actividad económica.

La tensión geopolítica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha afectado parte de la oferta mundial de petróleo, especialmente tras los ataques a infraestructura energética y las interrupciones parciales en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio global de crudo. Según el análisis del BCRD, la producción de varios países del Golfo se redujo prácticamente a la mitad desde el inicio del conflicto, generando un déficit entre oferta y demanda que presiona los precios internacionales.

«El entorno energético global se caracteriza por la coexistencia de un choque de oferta de corto plazo que presiona al alza los precios del petróleo y factores estructurales que, en el mediano plazo, apuntan a una mayor oferta y a una eventual moderación de los precios».

Banco Central de la República Dominicana.

¿Cómo afecta el choque petrolero a RD?

Para República Dominicana, altamente dependiente de las importaciones petroleras, el impacto más inmediato ha sido el aumento de la factura energética y de las presiones inflacionarias. La inflación interanual alcanzó 5.11 % en abril, ligeramente por encima del rango meta del Banco Central, mientras que el costo de las importaciones de combustibles podría cerrar el año en torno a USD 5,400 millones, unos USD 900 millones más de lo previsto inicialmente.

A pesar de este escenario, el BCRD insiste en que el fenómeno tiene características transitorias. La principal razón es que el mercado internacional anticipa una gradual normalización de la oferta petrolera en el mediano plazo, especialmente si se estabiliza el tránsito marítimo en Medio Oriente. De hecho, los contratos futuros del petróleo muestran expectativas de precios más bajos hacia 2027, por debajo de los USD 80 por barril.

Esa percepción ha llevado al Banco Central a evitar un endurecimiento de la política monetaria. Según la institución, subir tasas de interés para responder a un choque externo y temporal tendría efectos limitados sobre los precios, pero sí podría desacelerar el crecimiento económico y encarecer el crédito.

Por lo tanto, el BCRD mantuvo sin cambios su tasa de política monetaria y pospuso hasta enero de 2027 el retorno de unos DOP 46 mil millones en facilidades de liquidez otorgadas previamente a la banca. La medida busca evitar tensiones innecesarias sobre las tasas de interés y preservar condiciones financieras estables.

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Oro, remesas, IED y turismo atenuan los efectos del conflicto

Si bien es cierto que la coyuntura es desfavorable, el Banco Central destaca que la economía dominicana cuenta actualmente con varios amortiguadores externos que ayudan a contener el impacto del petróleo. Entre ellos figuran el aumento de las exportaciones de oro —favorecidas por altos precios internacionales—, el crecimiento de las remesas y la llegada sostenida de inversión extranjera directa.

El turismo también ha funcionado como un factor de resiliencia. Entre enero y marzo de 2026, el país recibió más de 3.7 millones de visitantes, el mayor volumen registrado para un primer trimestre. Parte de ese crecimiento responde al desvío de flujos turísticos desde regiones afectadas por la incertidumbre geopolítica hacia destinos considerados más estables, como República Dominicana.

Con reservas internacionales superiores a USD 15,800 millones, crecimiento económico de 4.1 % en el primer trimestre y un riesgo soberano relativamente estable frente a otros mercados emergentes, el Banco Central considera que el país posee una base estable y resiliente para absorber el impacto externo.

«La economía dominicana presenta fundamentos sólidos: el crecimiento alcanzó 4.1 % en el primer trimestre de 2026, las reservas internacionales superan los US$15,800 millones y la inflación subyacente, que excluye bienes y servicios regulados o con alta volatilidad en sus precios, entre los que se incluyen los combustibles, acumula 33 meses dentro del rango meta».

Banco Central de la República Dominicana.

Aun así, la institución reconoce que el escenario sigue sujeto a alta incertidumbre. Si las presiones inflacionarias persisten o comienzan a afectar las expectativas de largo plazo, el organismo asegura que cuenta con espacio para actuar. Por ahora, la apuesta es que el choque petrolero será temporal y que la inflación retornará gradualmente al rango meta durante los próximos meses.

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