En un entorno global dinámico, marcado por la transformación de las cadenas de suministro, la aceleración tecnológica y la creciente relevancia de los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), Centroamérica y República Dominicana han demostrado resiliencia y capacidad de adaptación frente a la incertidumbre de los últimos años.

Esto queda evidenciado en que, como muestra la Alta Dirección en la región, se proyecta un año con perspectivas mayormente positivas, pues de acuerdo con la segunda edición del estudio Perspectivas regionales y de negocio 2026: Centroamérica y República Dominicana de KPMG, 70 % de las organizaciones anticipan crecimiento económico en sus países, mientras que 24 % prevé estancamiento y solo un 6 % considera una posible recesión.
Aunque el optimismo predomina, estos datos reflejan la necesidad de gestionar riesgos ante focos de incertidumbre que persisten en ciertas industrias. Por ejemplo, algunos de los pilares de crecimiento en
República Dominicana se concentra en el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa (IED); sin embargo, es posible que el manejo de las finanzas públicas represente un desafío crítico, dado que los ingresos del país podrían presentar dificultades para sostener la expansión económica, lo que obliga a priorizar inversiones estratégicas y fortalecer la colaboración público-privada para mantener el dinamismo sin comprometer la estabilidad fiscal.
En este contexto, el turismo y la IED requieren estrategias cada vez más sofisticadas, orientadas a la innovación, la sostenibilidad y la disciplina fiscal, con el objetivo de fortalecer la competitividad regional.
Desafíos para 2026
En cuanto a los principales retos de los países en la región, destacan la atracción de inversiones nacionales y extranjeras (60 %), seguido de implementar políticas públicas que fomenten la inversión privada (44 %) y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas (42 %), lo que será determinante para crear un entorno económico favorable y competitivo.
Sin duda, uno de los retos de la atracción de inversiones no depende únicamente de incentivos económicos, sino también de factores estructurales como la estabilidad jurídica, la capacidad de los recursos humanos y la previsibilidad regulatoria. La incertidumbre derivada de reformas fiscales o los cambios en las condiciones de operación pueden frenar la llegada de capital extranjero, particularmente en contextos en los que el gobierno tiene dificultades de recaudación o falta de claridad sobre la continuidad de políticas, lo que genera cautela entre inversionistas.
Esta ambigüedad genera un entorno que puede retrasar decisiones de inversión hasta que exista mayor claridad sobre los mecanismos tributarios. En este sentido, las empresas deben desarrollar estrategias basadas en múltiples escenarios, considerando tanto los riesgos regulatorios como las oportunidades derivadas de políticas para favorecer la inversión.
Otro aspecto crítico es la necesidad de agilizar los procesos burocráticos. Por ejemplo, en República Dominicana existen iniciativas de «burocracia cero», las cuales buscan reducir la cantidad de trámites para facilitar la instalación de empresas extranjeras; sin embargo, la falta de avances sustanciales en este ámbito se posiciona como un obstáculo recurrente en la región, por lo cual superarlo será un diferenciador para atraer proyectos a largo plazo.
Sin duda, existe un marcado optimismo en el panorama empresarial para 2026, pues el 91 % proyecta un aumento en sus ventas, lo que evidencia confianza en un entorno económico favorable. Dentro de este grupo, 37 % espera un crecimiento moderado de entre 6 % y 10 %. Del mismo modo, otro 37 % prevé un incremento más contenido, de 1 % a 5 %, mientras que 15 % anticipa un crecimiento más alto, de entre 11 % y 20 %, marcando expectativas conservadoras respecto a ganancias de gran escala, pero es importante señalar que prácticamente ninguna organización encuestada prevé una disminución significativa de sus ventas, lo que consolida una percepción positiva sobre los mercados en la región.
El turismo y la IED requieren estrategias cada vez más sofisticadas, orientadas a la innovación, la sostenibilidad y la disciplina fiscal, con el objetivo de fortalecer la competitividad regional.
Escrito por Mario Torres | Socio director de KPMG República Dominicana.
Le podría interesar: El camino de las empresas multilatinas hacia la competitividad global.




















