CAMACOESRD - ¿Qué implica el ‘mark to market’ para el sistema financiero dominicano?

¿Qué implica el ‘mark to market’ para el sistema financiero dominicano?

Las entidades de intermediación financiera (EIF) deberán adoptar el valor razonable, o ‘mark to market’, como criterio para la medición de los instrumentos financieros, a partir del 1 de enero de este año. Así lo estableció la Junta Monetaria en su Cuarta Resolución del 20 de febrero de 2025.

Esta disposición forma parte de los avances regulatorios destacados por la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su declaración final tras la consulta del Artículo IV de 2025. ¿Pero qué significa la adopción del valor razonable para la banca dominicana? ¿Qué impacto tendrá sobre el sistema financiero y sobre los ahorrantes? Y, sobre todo, ¿por qué es tan relevante, como para que el FMI felicite a las autoridades por la decisión de adoptarlo? La Superintendencia de Bancos de la República Dominicana (SB) lo explica.

¿Qué es el valor razonable de las inversiones?

De acuerdo con la SB, valorar instrumentos a su valor razonable es lo que se conoce como ‘mark to market’, que literalmente se traduce como “marcar al precio de mercado”. Sin embargo, no siempre existen precios observables en el mercado. En esos casos, las entidades deben recurrir a estimaciones razonables y verificables, utilizando metodologías de valoración reconocidas y datos consistentes con las condiciones del mercado.

Aseguran que esta es una buena práctica internacionalmente reconocida cuando la intención de un inversionista es obtener beneficios de su portafolio de inversiones haciendo ‘trading’ o vendiendo valores negociables.

El uso de valor razonable está fundamentado en las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), que son reglas contables adoptadas y aplicadas en la mayoría de los países del mundo. En particular, se resaltan las siguientes:

  • NIIF 9: Sobre clasificación y medición de instrumentos.
  • NIIF 13: Sobre cómo determinar el valor razonable (y su jerarquía de niveles).
  • NIIF 7: Ofrece revelaciones claras para que el lector entienda cifras y riesgos.

La NIIF 9 contempla, además, que se registren las inversiones en uno de tres portafolios, según el modelo de negocios. Veamos:

  • Si la intención es obtener beneficios de la compraventa de valores negociables (hacer ‘trading’), se llevan a valor de mercado, con impactos de ganancias o pérdidas pasando por el estado de resultados.
  • Si el objetivo es tener los valores disponibles para venta (por necesidad de liquidez o por si aparece una oportunidad de vender y obtener beneficios), se llevan a valor razonable con impacto en el patrimonio. Cualquier ganancia o pérdida no realizada se refleja en “Otros Resultados Integrales (ORI)”.
  • Por último, si la intención es percibir rendimientos de cupones y mantener la inversión hasta su vencimiento, entonces se registra al costo amortizado.

Desde la SB señalan que esta última forma de registrar inversiones es la que más se parece al régimen contable actual —donde se anota al precio de compra y ajustándolo gradualmente por la amortización de las primas o descuentos— y tiene la particularidad de que el costo al que se adquiere una inversión (como un bono) no siempre refleja su valor de mercado. Por ejemplo, el precio de los bonos fluctúa con las tasas de interés del mercado.

Llevar las inversiones a su costo amortizado puede volverse como los resultados de una analítica de sangre desactualizada. Hoy, puede haber algún valor fuera de rango —o pérdida oculta— que no se refleja en los resultados de ayer.

“Los mercados no son tontos. La información fluye, y los inversionistas y ahorrantes pueden darse cuenta si el portafolio de instrumentos financieros de un banco no refleja su valor de mercado, ocultando posibles pérdidas no realizadas”, afirman.

Detallan que eso ocurrió en los Estados Unidos en 2023 con una crisis bancaria regional, liderada por la quiebra del Silicon Valley Bank, una entidad que llevaba inversiones a vencimiento, pero que mantenía
latentes pérdidas no realizadas. “En el mercado corrió la información de que, si se aplicaba el valor razonable al portafolio de inversiones del Silicon Valley Bank, impactaba negativamente su solvencia”, describen.

Los depositantes del Silicon Valley Bank “decidieron con los pies”, retirando sus depósitos, generando una crisis de liquidez y obligando a que las autoridades tomaran el control de la entidad.

Valor razonable en la banca dominicana

El caso de Silicon Valley Bank no busca escandalizar, sino llamar a reflexión. El sistema financiero dominicano es solvente y con adecuada capacidad de absorción de pérdidas: así lo reconocen internacionalmente las principales calificadoras de riesgos y los organismos multilaterales, como el FMI.

La SB advierte que no podemos dormirnos en los laureles. “Hay que mantener el sistema adaptado a las reglas contables y prudenciales internacionales. Esta es la forma de cuidar la salud financiera con credibilidad externa. También evidencia los niveles de madurez alcanzados”.

¿Qué significa esto para los ahorrantes?

La entrada del valor razonable no tendrá un impacto directo en los ahorrantes. La medida no toca los depósitos del público. Los usuarios podrán seguir ahorrando, tomando préstamos y usando el sistema de pagos. Los ahorros siguen cubiertos por el seguro de depósitos del Fondo de Contingencia hasta DOP 2.355 millones por persona.

Indirectamente, la implementación del valor razonable aportará transparencia a los ahorrantes. También mayor credibilidad al sistema financiero nacional. Mensaje que va en línea con la fortaleza que la economía dominicana exhibe internacionalmente. También es un bloque importante que permitirá actualizar parte de la normativa prudencial en línea con los estándares internacionales vigentes, conocidos como Basilea III.

Finalmente, si al aplicar las reglas de valor razonable hay entidades que tienen que tomar medidas para mejorar su adecuación patrimonial —que es la barrera que protege a los ahorrantes contra pérdidas inesperadas—, entonces es mejor que así sea, que mantener dicha situación fuera de vista.

En suma, la entrada del valor razonable para los instrumentos financieros de las entidades bancarias es otro paso en la dirección de seguir consolidando la credibilidad y estabilidad del sistema financiero nacional.

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