Carta del PresidenteSi bien los países industrializados están emergiendo lentamente de la recesión, es obvio que los efectos de la crisis no desaparecerán de un día para otro y sus secuelas afectarán el potencial de crecimiento y el nivel de actividad por mucho tiempo. Sobre todo porque la reactivación en los Estados Unidos, principal socio comercial de nuestro país, será lenta, muy a mediano y largo plazos.
Hacia la recuperación económica Si bien los países industrializados están emergiendo lentamente de la recesión, es obvio que los efectos de la crisis no desaparecerán de un día para otro y sus secuelas afectarán el potencial de crecimiento y el nivel de actividad por mucho tiempo. Sobre todo porque la reactivación en los Estados Unidos, principal socio comercial de nuestro país, será lenta, muy a mediano y largo plazos. Por su parte, la Unión Europea ha entrado en una fase de recuperación gradual, aunque aún persisten las mermas en el área fiscal y la contracción en el mercado laboral, con gran perjuicio para las colectividades de inmigrantes, los dominicanos entre ellos. Por lo cual se prevé un crecimiento moderado en 2010 0.7% y 2011 1.6%, ya que persiste la incertidumbre entre consumidores e inversionistas, a pesar de las ayudas millonarias que gobiernos y bancos centrales están destinando para estimular el consumo y el crédito. A contrapelo del enrarecido escenario mundial, los resultados económicos de República Dominicana han sido ligeramente mejores a lo esperado. Si bien el crecimiento del PIB no ha mantenido el ritmo de años anteriores, se proyecta que alcanzará el 2%. Así lo predijo el reconocido economista Franco Uccelli, vicepresidente del Departamento de Investigaciones de Mercados Emergentes en JP Morgan, quien ofreció una disertación titulada “República Dominicana en la lupa del mercado internacional”. Franco Uccelli -en su intervención en un desayuno auspiciado por JP Morgan y la Cámara Oficial Española de Comercio e Industria de República Dominicana- sostuvo que la economía dominicana transita por un camino de recuperación, basando sus proyecciones positivas en el hecho de que el impacto de la crisis global “tocó fondo” en el país y por tanto el PIB crecerá 4.5% en el 2010. Pese a verificarse una reducción en los ingresos de las remesas, el turismo y las zonas francas en el 2009, también se ha registrado una baja inflación, con estabilidad relativa de la tasa de cambio y estabilidad del sistema bancario y financiero nacional. Sin embargo, el decrecimiento de los ingresos fiscales, consecuencia de la disminución en el consumo y las importaciones, ha obligado a concertar un acuerdo con el FMI, que en opinión del Lic. Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central de la República Dominicana, “viabilizará el relanzamiento de la economía por la senda del crecimiento sostenible, en un ambiente de estabilidad macroeconómica, impulsado por la política fiscal anti cíclica, coordinada con la política monetaria”. Traduciéndose, además, en una mejor percepción del potencial de la economía dominicana por parte de los inversionistas extranjeros y locales, que deberá favorecer el flujo de capitales. Tanto es así, que al iniciar noviembre recibimos un estimulante reporte procedente de J.P.Morgan Chase & Co., en el cual se notifica a los mercados internacionales que la República Dominicana ha sido movida de la clasificación Marketweight equivalente a un rango neutral, vale decir, que las expectativas de la posición riesgo país recomendadas para los próximos 3 meses se alinearían conforme a los indicadores relevantes de medición, a la de Overweight, que significa que el país tendrá en los próximos 3 meses un mejor desempeño en dichas expectativas de riesgo. Las razones referidas por J.P.Morgan Chase & Co. para esta mejoría de la clasificación riesgo país, aluden a que “los números recientes sobre el turismo, las remesas y los flujos de inversión extranjera directa confirman que el país no ha sido negativamente impactado por la recesión global y de los Estados Unidos como antes habíamos temido, superando consistentemente a sus pares regionales en todos los frentes”. Añade, que el crecimiento del PIB continúa sorprendiendo, esperándose que termine en el 2009 como uno de los más elevados de Centroamérica y el Caribe. En adición, el reporte considera que el acuerdo con el FMI ayudará a solventar la caída de los ingresos fiscales y reforzará la credibilidad en el programa macroeconómico de las autoridades. Aun así, la preocupación que se ha reflejado en el sector empresarial y las cámaras de comercio y producción, tiene que ver con el uso racional que el gobierno debe dar a los recursos que obtendrá del FMI, el BID y el Banco Mundial, priorizando la calidad del gasto en inversión social, como educación y salud, mejoría del sistema eléctrico, al igual que en obras de infraestructura que apuntalen el desarrollo. Máxime cuando existe la tentación -como lo demuestra la tradición política partidista- de canalizar recursos públicos en gastos corrientes innecesarios con fines proselitistas, de cara a las elecciones de medio término que se celebrarán el próximo 16 de mayo. Si tal sucediera, el descontrol fiscal nos conduciría a una nueva reforma tributaria que afectaría negativamente la competitividad de los sectores productivos. Por eso, esperamos que prime la prudencia austera y que los nuevos endeudamientos sean para invertir y no para gastar alegremente, ya que en caso contrario se drenarían los fondos del erario y se agravaría aún más la crisis nacional, justo cuando los demás países empiezan a duras penas a salir de ella. Celso Marranzini Pérez al frente de la CDE Un flagelo que por décadas ha venido agobiando al país -restándole eficiencia y competitividad a las actividades productivas y de servicios, y mermando sensiblemente la calidad de vida en todo el territorio nacional-, ha sido el déficit en la generación y el suministro de la energía eléctrica. El pasado 16 de agosto, el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández Reyna, decidió tomar el toro por los cuernos y nombrar a un empresario de comprobada experiencia en la conducción de la Corporación Dominicana de Electricidad CDE. Esta empresa estatal, lastrada por el clientelismo político y la ineficacia en el cobro del servicio a una mayoría de los usuarios -circunstancia que ha obligado a destinar cuantiosos subsidios para su sobrevivencia-, tiene ahora la oportunidad de cambiar de rumbo radicalmente, superando su pasado tan poco luminoso. Celso Marranzini Pérez tiene ante sí la responsabilidad de identificar los problemas que por tanto tiempo han asolado a la CDE, convirtiéndola en un obstáculo para el fomento de la inversión y la productividad, afectando de paso la generación de empleos que requiere la nación como una vía idónea para combatir la pobreza y la marginalidad. La Cámara Oficial Española de Comercio e Industria saluda con beneplácito la acertada decisión del Presidente Fernández al escoger a un hombre eficaz y pragmático, con un inquebrantable espíritu de lucha y superación, que tiene la capacidad y entereza de “enderezar cuanto esté torcido” en la CDE. Enhorabuena Celso. ¡Manos a la obra! Manuel Antonio García Arévalo |
|